Dictas
Una nota de voz en Telegram, como la que le mandas a cualquiera. Hablas como hablas: sin fórmulas y sin dictar la puntuación. Hasta 10 minutos por nota.
Dicta tu informe por Telegram y recibe un PDF listo para entregar, con tu propia plantilla, membrete, firma, MPPS y colegiatura. Tú atiendes al paciente; del informe se encarga DictaDoc.
Pro: $350 al año, con tu hoja membretada, tu logo y tu firma.
Paga 10 meses, usa 12: son $350 por el año completo, cobrados una sola vez. Sin permanencia más allá de ese año.30 días o 30 informes, lo que se cumpla primero.
Terminas la consulta a las seis y sigues escribiendo informes hasta las nueve.
El informe del HCM lo piden para mañana y todavía no lo has redactado.
El paciente vuelve a los ocho meses y su historia está en una carpeta que ya no consigues.
Nada de esto exige cambiar tu forma de trabajar. Dictas al terminar la consulta, igual que le mandas un audio a cualquiera.
Una nota de voz en Telegram, como la que le mandas a cualquiera. Hablas como hablas: sin fórmulas y sin dictar la puntuación. Hasta 10 minutos por nota.
Te llega el borrador con la estructura de tu especialidad. Si algo no está bien, lo corriges hablando —"cambia la TA a 130/80"— y se rehace. Si no sirve, lo rechazas y no se genera nada. Nada sale hasta que pulses ✅ Aprobar.
El PDF sale con tu membrete, tu MPPS y tu colegiatura. Lo reenvías al WhatsApp del paciente en un toque, y queda archivado en tu panel, ordenado por paciente.
Las tres son capturas del bot funcionando, sin retocar el contenido clínico. Lo único sustituido es lo que identifica a una persona: el nombre, la cédula y el enlace del PDF, cambiados por datos de ejemplo.
Un recipe suelto lo hace cualquiera, y hay quien lo hace gratis. Lo difícil es que dentro de un año consigas lo que escribiste hoy, y que el recipe salga de ese mismo informe en vez de dictarlo dos veces.
Cada informe queda guardado y ordenado por paciente, con la evolución del caso a la vista. Buscas por cédula y ahí está todo lo que le has hecho. Y si un día quieres llevártelo, tu cartera de pacientes sale en CSV y tus informes aprobados en un ZIP, sin pedirle permiso a nadie.

Al abrir el panel ves cuántas fichas llevas del mes, cuántos pacientes has atendido en los últimos 90 días y cuánto tiempo te has ahorrado —esa última es una estimación, y el panel lo dice—.
No tienes que rediseñar nada. Subes el PDF de la hoja que ya usas en el consultorio —desde el panel o enviándola al bot— y el sistema la lee: encuentra tu encabezado, tu pie y hasta una barra lateral, y deja el informe dentro del espacio libre. Tu paciente recibe el informe en tu papel de siempre.
La radiografía, la foto de una lesión, un electrocardiograma, un control de la semana pasada. Después de dictar, pulsas Adjuntar imágenes en el borrador, las mandas por el mismo chat y salen al final del informe, en tu propia hoja membretada. Sin abrir Word y sin pegar nada.
Pruébalo tú
Llevas 2 de 4. Puedes mandar 2 más.
El informe es corto y queda sitio: las imágenes salen en la misma hoja, detrás del texto.
Ilustraciones de ejemplo: no son imágenes de pacientes.
Dictas la consulta una vez. Al aprobar el informe, si dictaste tratamiento o exámenes, el bot te ofrece sacar el recipe y la solicitud con un toque. Salen del mismo texto que ya revisaste, en tu membrete, sin volver a dictar y sin gastar otra ficha.
Sin estupefacientes ni psicotrópicos: esos siguen en el récipe oficial en papel. La firma que se imprime es la imagen de tu firma (firma digitalizada), no una firma electrónica certificada.
Es el panel tal cual, con una cuenta de ejemplo: ni el médico, ni los pacientes, ni la hoja membretada existen —las cédulas empiezan por cero, y en Venezuela no se emiten así—. El único dato de verdad ahí es la interfaz.
Forzar las dos cosas al mismo molde es exactamente lo que hace que un informe automático se note. Cada especialidad tiene su estructura, y estas son las que hay montadas hoy —odontología y veterinaria incluidas, que tampoco caben en un informe médico genérico—:
¿La tuya no está? Se monta. La estructura clínica la afinamos nosotros contigo —no te vamos a soltar delante de un editor de plantillas—, y el membrete sí lo controlas tú: colores, logo, firma y hasta tu propia hoja membretada, desde el panel. Y a cada informe le puedes sumar hasta cuatro imágenes.
Nada sale sin tu aprobación. Recibes un borrador, lo corriges las veces que haga falta —hasta 5 por informe— y solo cuando pulsas aprobar se genera el PDF. El sistema redacta lo que dictaste; no diagnostica, no sugiere dosis y no añade nada que tú no hayas dicho.
El criterio clínico es tuyo. Esto solo escribe más rápido que tú.
La cédula y el teléfono del paciente se sustituyen por códigos antes de que el texto llegue al modelo de lenguaje, y su nombre también en cuanto el paciente está registrado en tu consultorio. El audio no se guarda en nuestros servidores. El proveedor de IA no usa tu información para entrenar sus modelos, y la elimina de sus sistemas a los 30 días. Tus documentos viven en almacenamiento privado y cifrado, y cada acceso queda registrado.
Si sabes mandar un audio por WhatsApp, sabes usar esto. No hay aplicación que instalar, ni contraseña nueva que recordar para dictar: es un chat más en el Telegram que ya tienes en el teléfono.
Y el primer informe lo hacemos juntos por videollamada, si quieres.
Sin permanencia y sin letra pequeña más allá de la que ya está escrita aquí. Lo que separa a Pro de Básico es el sello propio: tu hoja membretada, las imágenes dentro del informe y las plantillas Pro. Pro Max suma el recipe y la solicitud de exámenes.
$350/ año
Todo DictaDoc con tu identidad: cada informe sale en tu hoja membretada, con tu logo y tu firma, listo para entregar.
$500/ año
Todo lo de Pro, y del mismo dictado sacas el recipe y la solicitud de exámenes, en tu membrete y con un código QR que la farmacia o el laboratorio puede comprobar.
$100/ año
Para consultas de menos volumen que no necesitan hoja membretada propia. El informe sale con tu nombre, tu MPPS y tu colegiatura, con el diseño estándar de DictaDoc.
Gratis/ 30 días
Para comprobar con tus propios pacientes que esto funciona antes de pagar nada. No se pide tarjeta. Trae lo mismo que Básico: 30 días o 30 informes, lo que se cumpla primero.
$350 al año es menos de lo que cobras por unas pocas consultas. Si te ahorra dos horas a la semana, ya se pagó el primer lunes — y esas dos horas son otras consultas, o son tu domingo. Antes de pagar nada compruebas con tus propios pacientes que el informe sale bien: la prueba te da 30 informes en 30 días, sin tarjeta. Lo que la prueba no trae es la hoja membretada propia, las imágenes dentro del informe ni las plantillas Pro, que es exactamente lo que estás pagando aquí. Si no te sirve, no pagas y no se te borra nada.
Ver la tabla completa y las preguntas frecuentes → · ¿Varios médicos en una clínica? Hablemos →
DictaDoc nació de un problema que vi de cerca: médicos perdiendo horas cada semana transcribiendo consultas y cuadrando membrete, firma, MPPS y colegiatura en cada informe — tiempo que debería estar en el paciente, no en Word.
Es un producto joven y lo digo sin rodeos. Lo construyo hablando directamente con los médicos que lo usan, y cada cambio que ves salió de una conversación real. Si entras ahora, entras a un producto que todavía puedes moldear — y a un precio que refleja eso.
— Daniel Alvarado, fundador de AInova Project. Valencia, Venezuela.
Pro: $350 al año, con tu hoja membretada, tu logo y tu firma. Y antes de pagar, lo pruebas con tus propios pacientes.
Paga 10 meses, usa 12: son $350 por el año completo, cobrados una sola vez. Sin permanencia más allá de ese año.30 días o 30 informes, lo que se cumpla primero.